De paseo por Fernando VI, Madrid.

Hay calles que merecen un paseo tranquilo con la cartera a mano. La Calle Fernando VI de Madrid, para mi, es una de ellas.

El barrio en sí está lleno de sitios increíbles, pero es que en esta calle está la crème de la crème concentradito.

Empezando por el número 29, nos encontramos con Toto e Peppino. El nombre me encanta! me inspira ternura y lo más importante es que es un restaurante italiano que se gana a su clientela con comida italiana de verdad.

No es caro :). Hace una semana fui y un plato de pasta, una pizza, una provoleta (vicio que tengo que el provolone derretidito!!), dos cervezas, agua y café; 15€ por persona.

El sitio es normal, de decoración añeja. Redes en la pared, fotos de antiguas películas y mapas de Italia y de Nápoles (la cocina es principalmente napolitana aunque tienen muchas especialidades de todo el país). En el piso bajo hay un gran salón comedor y en la planta de arriba, una pequeña zona de mesas desde donde se ve el gran horno de piedra donde hacen sus conocidas pizzas.

A mi, personalmente, me encantan los Rigatoni alla matriciana, un clásico que hacen al dente, como debe ser, y un poco picantes, lo que le da un toque especial

He de reconocer que el servicio es un poco…disperso, así que es mejor ir una noche entre semana cuando no haya mucha gente.

Al escribir este post, he mirado por internet críticas y a la gente o le encanta o le horroriza el sitio. Deber ser que he tenido mucha suerte. Para los que no quieran arriesgar, en una perpendicular está el Pulcinella, más clásico, comida rica y eso sí, más caro. Muy recomendable (Calle Regueros, 7)

 

Si seguimos por la misma acera, llegamos a Mama Framboise, en el número 23. Es una pâtisserie francesa que necesita ya poca publicidad. El ambiente es encantador. Con paredes de tonos suaves y papel pintado, mesas  decapadas de distintos tipos que en muchos casos se comparten y algún sillón para tomar un café tranquilo. Tiene ese aspecto indie-antiguo-bonito que lo hace acogedor.

Lo más importante es la comida que, principalmente dulce, aunque cuenta con algún sándwich o croissant con ingredientes salados y ensaladas, es deliciosa. En su página web se puede ver el menú (ojo que realmente ya no hacen crêpes – cosa que deberían cambiar YA-) para poder llegar con las cosas un poco claras ya que es casi imposible decidirse por sólo una cosa.

Todo está hecho de manera artesanal y con buenos ingredientes. Cuando se acaba la tirada del día no hay más producto congelado hace días esperando que lo preparen corriendo.

Los croissant están impresionantes! Rellenos de chocolate, mermelada de frambuesa, de albaricoque o solos. El pastel de la abuela, sencillo y rico, ideal para acompañar con un zumo o un té. La tarta de chocolate y frambuesa merece una ola. Y las cookies, chiquititas y riquísimas.

Lo único que he probado y que no me ha gustado mucho es la muffin de chocolate, demasiado densa y seca.

Para beber zumos, cafés y unos excelentes tés y chocolates (como el café no me gusta, no sé si está bueno o no)

Mucha de la bollería que tienen no supera los 2€ así que si vais con más gente, podéis pedir varias cosas para compartir y así aunque toquéis a probar sólo un bocadito, podéis haceros unas idea de las distintas cosas que tienen.

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Tened en cuenta que suele estar lleno. Por la tarde, a la hora de la merienda toca esperar un poco a encontrar un huequito en una mesa pero el servicio es siempre agradable y eficaz.

También hay panadería y todo lo que tienen te lo puedes llevar a casa para disfrutarlo cuando más te apetezca.

 

En el número 17, se encuentra la librería Antonio Machado. Altas estanterías de madera llenas de libros esperando a que te pierdas entre ellos. Las veces que he estado ahí, el personal….es un poco….frío. Digamos que cuesta que te hagan caso, pero cuando lo consigues siempre aciertan en las recomendaciones. Saben bien lo que tienen y entienden lo que buscas. Además, al fondo de a tienda hay un apartado de literatura infantil muy interesante.

Nació en los años 70 con un cambio de dueño en el 75, pero siempre con una idea de librería abierta, con exposiciones y coloquios. En el 2001 se hermanó con la librería del Círculo de Bellas Artes que es la que ha seguido principalmente con las actividades extra.

Curiosamente al hablar de una librería es lo que menos me inspira para escribir, pero es que poco más tengo que describiros. Si os gusta leer, es mejor ir y vivirlo. Lo que hace distinta este sitio frente a otros (sobre todo de los grandes centros comerciales) es la información y la profesionalidad de los que allí trabajan.

 

Seguimos para llegar a Cacto Cacto, en el 9. Aquí no se come nada pero es un sitio ideal para los amanes de los cactus.

Aunque también cuentan con flores y otras plantas, su especialidad como bien indica el nombre, son los cactus. En la tienda, un personal informado y amable te indica cual es la mejor opción para lo que buscas. Aunque llamemos a todo  lo que tiene pinta de duro y que pinche cactus, no es así. Hay muchas variedades, y cada una con sus necesidades. Algunas especies de suculentas como los aloes o el cactus piedra (a mi más que piedras me parecen piececitos de elefante) son más delicados y necesitan más atención.

Tienen macetas preciosas (aunque un poco caritas) y todos los fertilizantes y ayudas que necesites para los cactus.

En mi opinión, muy recomendable.

 

Y por último, y al fin en la otra acera está en el número 2, Capperi Gourmet. Una tienda de productos italianos donde todo está riquisisisisimo. En esta pequeña tienda cuentan con más de 50 tipos de pasta, aceites, licores, salsas italianas y dulces.

Tienen productos frescos como un buenísima pasta rellena, burrata y salsa de tomate y de quesos que hacen allí mismo (si se va a por alguno de estos productos en concreto, es mejor llamar antes para asegurarse de que les queda – 91 308 17 74-. Los gnocchi es una de las primeras cosas que se les agotan junto con las salsas.)

Además de la pasta fresca, su otro producto estrella es la trufa, de la que tienen salsa, mantequilla y hasta sal aromatizada.

Como todo apetece según entras y barato no es, es mejor ir con las ideas un poco claras y dinero justo en el bolsillo.

Metro más cercano: Alonso Martínez…quién se anima?

Como sería trampa porque ya me salgo de la calle, no os voy a contar que en Mejía Lequeria 1, justo al cruzar desde Fernando VI está  Patrimonio Comunal Olivarero que tiene unos aceites increíbles. Muchos de ellos los puedes catar en la tienda sin problemas y te puedes llevar una botellita o bien un bidón.  

Bajo el protectorado del Ministerio de Agricultura, la Fundación se dedica entre muchas otras cosas a la promoción e investigación con la oliva. Publican artículos y libros y en la tienda venden aceites de oliva virgen extra de sus marcas propias y de otras ajenas de todas partes de España.

Cuentan con más de 150 marcas organizadas por zonas olivareras. La presentación es muy buena y el precio muy bueno.

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2 comentarios

  1. El otro día paseando descubrí la c/ pelayo, muy cerca de esta que comentas, y a mi parecer con mucho encanto…a ver si nos haces un recorrido!
    Je, je!
    Gracias!!

  2. El restaurante Pulcinella es uno de mis italianos favoritos, pero un poco caro. Probaré Toto & Peppino. Gracias por la recomendación!

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