Calabaceando

Pensaréis que estoy loca, pero las calabazas me parecen adorables. Es un alimento que tampoco me emociona mucho, pero estéticamente me encantan.

Creo que sólo la he probado un par de veces. Me da pereza comerla y al mismo tiempo me llama la atención. Ese sabor a verdura pero un poco dulce es curioso y no me queda claro si me apetece comerla.

Influenciada por la globalización y la maravillosa fiesta de Halloween me voy a dejar llevar y voy a dedicarme a cocinarla como nunca he hecho. Yo entiendo que hay que preservar las tradiciones propias pero entre ir al cementerio y pasar el día triste o salir de fiesta disfrazada y comer dulces…en fin, que me quedo con lo segundo.

No hay nada como un año de excedente alimentario para dar comienzo a una gran tradición. Tenemos un gran ejemplo con las uvas en Nochevieja y la calabaza de Halloween no es menos.

Jack o’ lantern, un granjero irlandés, consiguió tras atrapar al diablo, hacer un trato con él para que aunque había llevado una vida de pecados, éste no se llevaría jamás su alma. Al morir, Jack tuvo que vagar entre el cielo y el infierno para poder encontrar un sitio donde quedarse para toda la eternidad y para poder iluminarse durante el camino, talló un nabo (su comida favorita) y puso una brasa en su interior. Esta tradición de tallar vegetales se asoció a Halloween ya a finales del S.XIX en Estados Unidos donde no había grandes plantaciones de nabos o remolachas pero sí, como comentaba, un excedente de calabazas (alimento muy usado por los indígenas y bastante despreciado al principio)

Por supuesto, la lucha entre EEUU y Reino Unido e Irlanda por dónde fue primero la calabaza en Halloween está servida, pero eso que se lo peleen ellos.

Para los que no estén a favor de Halloween, pueden pensar que es una promoción de los productos de temporada y como la lombarda, las setas y la coliflor las tengo muy explotadas, esta vez le toca el turno a la calabaza.

El lunes de la semana pasada, la cena tuvo como entrante crema de calabaza con parmesano.

Ingredientes:

  • 1 kg de calabaza
  • 250 ml de nata
  • 125 g de queso parmesano
  • Aceite de oliva, pimienta, nuez moscada, hierbabuena y sal.

Pelar, limpiar y cortar la calabaza en trozos. Poner a cocer durante 20 minutos. Triturar la calabaza, reservando el agua de la cocción (se puede pasar luego por un chino para que quede más fina. Yo no lo hice).

Echar en una cacerola el puré y añadir la nata, la nuez moscada, la sal y la pimienta. Cocinar unos 5 minutos. Si queda muy espesa, se puede añadir parte del agua de la cocción hasta que quede con la textura deseada. Respecto a las especias… difícil de explicar. Es mejor coger el punto poco a poco. Yo me quedé corta de sal y fui corrigiendo.

Al servir, echar un poco de hierbabuena (picada si se quiere comer) y parmesano. El queso, para que se mezcle bien, mejor rallado. Yo lo puse en lascas pero porque quedaba más bonito para la foto.

Como compré una calabaza entera, las pipas las lavé y sequé en el horno. Las pelé y puse en la crema en el último momento para que hiciese un contraste crujiente. Otra alternativa, sería echar unos picatostes, fritos en el momento.

El sábado venía gente a cenar, así que aproveché para hacer un risotto de calabaza que aprendí en un curso de arroces en Kitchen Club.

Ingredientes:

  • 1 calabaza.
  • 1 cucharada de comino molido, 1 cucharada de cúrcuma, pimienta negra molida
  • 1 cucharadita de sal
  • 220 gr arroz arborio
  • 30 gr ajo
  • 50 gr mantequilla o aceite de oliva virgen extra
  • 50 ml vino blanco o Martini blanco seco
  • 700 ml de caldo de carne, verduras o pollo (medida aproximada)
  • 70 gr parmesano rallado

Precalentar el horno a 200º. Mientras, cortamos la calabaza en dos y retiramos las semillas. Cuando el horno esté caliente introducimos las dos mitades de la calabaza, a media altura con las especias espolvoreadas por encima. Bajamos la temperatura a 190º y la asamos durante unos 60 min.

En una olla, pochamos la cebolla en el aceite o la mantequilla y cuando esté quedando transparente, añadimos el ajo.

Incorporamos el arroz y lo sofreímos ligeramente hasta que adquiera un ligero color dorado, teniendo cuidado de que no se queme. Cuando esté, añadimos el vino y dejamos que se evapore.

Una vez seco el arroz añadimos el caldo. Empezaremos por incorporar unos 300ml., y completaremos con más caldo según se vaya evaporando.

Pasados 10 minutos incorporamos la calabaza, que habremos chafado con un tenedor previamente para que adquiera la textura de puré.

Continuamos incorporando caldo hasta que el arroz esté en su punto. Comprobamos el punto de sal y terminamos añadiendo el parmesano rallado.

Es importante que después de añadir la calabaza el caldo se eche casi cazo a cazo para ir probando el arroz y que no se quede caldoso ni que se pase.

Para los risottos de verduras como este de calabaza o el de coliflor (de éste no soy muy fan) queda muy bien preparar pangratatto (sirve para pasta, arroces, verduras y ensaladas o para empanar) para que, quien quiera, se lo eche por encima. Se hace triturando pan duro, un poco de ajo, ralladura de limón y tomillo y salteándolo en una sartén hasta que dore. Da una textura arenosa/crujiente (es difícil de describir). Es curiosa y añade sabor y textura al plato. Si se quiere algo más intenso se pueden usar pimientos rojos, jengibre o anchoas para hacerlo.

 Y finalmente, ayer tras la siesta y para rematar la quincena de la calabaza con un toque dulce, un bizcocho de calabaza. Aviso que no es la típica tarta de calabaza americana ya que ésta tiene una textura más suave, más parecida a una mousse y no es lo que me apetecía. Si queréis probar, en este link podéis coger la receta y me decís que tal está.

Mi bizcocho se parece más a una tarta de zanahoria. Es más, en todas las recetas de bizcocho de calabaza que he mirado, la hacen un puré y yo lo he triturado para encontrar algún trocito.

Ingredientes:

  • 300gr. de calabaza (sin piel ni pepitas)
  • 300gr. azúcar blanco
  • 300gr. harina de trigo
  • 100gr. mantequilla sin sal (un poquito más
  • 4 huevos grandes
  • 2 cucharadas pequeñas de levadura química (unos 12gr)
  • 1 cucharada pequeña y rasa de canela en polvo

Fundir la mantequilla y dejar que se temple un poco.

Mientras, pelar la calabaza, quitarle las pepitas y prepararla para hacerla puré. Como os comentaba, yo la he triturado dejando un poco de trozo. Se puede rayar para conseguir la textura deseada o pasar por la minipimer. Hay que tener cuidado de no dejarla muy líquida para que luego cuaje bien con el resto de los ingredientes.

En un bol, batir los huevos con las varillas durante unos 2 minutos y añadir el azúcar. Seguir batiendo hasta conseguir una mezcla blanca y algo espesa.

Es momento de preparar el horno. A 170º arriba y abajo.

En otro bol tamizar la harina junto con la canela y la levadura. Añadir la mantequilla derretida ya templada, el puré de calabaza y los huevos con el azúcar. Batir hasta que quede una masa uniforme.

Untar un molde redondo de uno 23cm., de diámetro y enharinar para que no se pegue. Echar la mezcla del bizcocho. Hornear unos 40 minutos. Si al pinchar con un palillo o un cuchillo, sale limpio es que ya está. Si no, dentro otra vez y a vigilarlo de vez en cuando.

Para servirlo iba a tamizar azúcar glas por encima formando los ojos y la boca típicos de la calabaza de Halloween pero no me ha dado tiempo ya que según ha salido del horno, en casa le han hincado el diente y ya no tenía sentido. La parte positiva es que ya sabemos que ha quedado riquísimo. Suave y esponjoso con un sabor dulce pero no demasiado. Hay que tener especial cuidado con la canela, ya que si nos pasamos no se va a notar el sabor de la calabaza.

De todo lo hecho me quedo con el risotto. En un principio pensé que estaría poco sabroso pero con las especias que se le echa a la calabaza queda buenísimo. Es un rollo lo de tener que estar removiendo todo el rato para que suelte bien el almidón el arroz pero merece la pena (como cualquier risotto) y es más original que el típico de setas, etc.

Espero que os guste todo. Yo al menos he quedado un poco más aficionada a la calabaza y seguiré probando platos nuevos.

Para los que estáis creativos, pero no queréis cocinar, podéis intentar emular una de estas  maravillas.

vía: Walyou 

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